jueves, 26 de mayo de 2011

O CÉSAR O NADA

Creo que el género humano va experimentando, con el paso del tiempo, un proceso colectivo de regeneración. Lo he pensado, mientras leía O César o nada, novela escrita por Manuel Vázquez Montalbán, que tiene como núcleo central a desarrollar la historia de la familia Borja.
Parece ser que Vázquez Montalbán recibió el encargo de realizar para la televisión una serie de guiones sobre las hazañas de dicha familia. Estos guiones nunca fueron representados y el escritor confeccionó con ellos la novela. Ésa es la razón por la que en el libro abundan los diálogos y la acción, y no las descripciones de paisajes y ambientes.
El autor presenta ante el lector, como en un escenario, escena tras escena; pero, de modo tan intenso y gráfico, que no precisamos de decorado alguno que nos ayude a entrar en la trama y desplazarnos con la imaginación a los lugares por los que transita la famosa familia de origen levantino, denostada por muchos y admirada también por bastantes.
La obra supone una reflexión seria, crítica y razonada sobre el ejercicio del poder, en este caso espiritual y político, ya que se trata, en principio, de altos mandatarios de la Iglesia católica: el papa Alejandro VI o su hijo César (protagonista principal), Ignacio de Loyola o Francisco de Borja, entre otros.
Estas personas viven en una época convulsa de Europa: el paso del feudalismo a las monarquías modernas y absolutas que representan, por ejemplo, los Reyes Católicos en España. Tanto Alejandro VI como su hijo César, pretenden acelerar y protagonizar ese paso. Así que se generalizan los enfrentamientos entre aquellos que desean el cambio y los que se resisten a él, sobre todo, la nobleza feudal y las antiguas familias italianas, que residían en ciudades fortificadas y poseían grandes haciendas.
Para lograr sus propósitos y dominar a los que se les oponen, los Borja se valen de todos los medios: sobornos, asesinatos y alianzas matrimoniales, en las que Lucrecia Borja es la principal víctima.
Al coincidir el desarrollo de la novela con el Renacimiento, la aparición del humanismo renacentista da lugar a interesantes reflexiones de Maquiavelo, Alejandro VI, César Borja o Leonardo da Vinci, por citar sólo algunas de las muchas personalidades que aparecen en el relato.
En resumen, un libro muy interesante que profundiza sobre el poder y las reacciones de los seres humanos ante la vida y en casos extremos, nos ayuda a conocer un poco más la historia europea y nos permite afirmar, sin duda ninguna, que el tiempo pasado no fue precisamente mejor.

miércoles, 18 de mayo de 2011

LA MEMORIA DEL AMOR

La memoria del amor, novela que se desarrolla fundamentalmente en Sierra Leona, es el segundo libro que leo de una escritora de raza negra. Se trata de Aminatta Forma, nacida en Escocia, pero que pasó su infancia en Sierra Leona, país en el que su padre murió asesinado.
El primero que leí fue el ensayo Yo acuso, que defendía la emancipación de las mujeres musulmanas y que escribió la somalí Ayaan Hirsi Ali.
Ahora, tratándose del género novela, tenía curiosidad por ver cómo desarrollaba la historia esta escritora; si existen diferencias entre un europeo y un africano al analizar cuestiones relacionadas con ese continente.
Confieso que no he observado diferencias reseñables en la manera de presentarnos a los personajes de una y otra raza, quizá porque la escritora reside en Gran Bretaña, o porque se trata de una novela de amor; y ese sentimiento produce sensaciones similares en todos los seres humanos del planeta medianamente equilibrados.
Los protagonistas de la obra de Aminatta Forma son: Adrian, un psicólogo inglés que viaja como cooperante a Sierra Leona; Kai, un médico que trabaja en el hospital al que el psicólogo va destinado; Elias, un anciano enfermo, antiguo profesor universitario, que es atendido por el psicólogo; Saffia, la mujer que el anciano amó; Julius, también profesor y marido de dicha mujer; Mamakay, una enigmática joven que toca el clarinete y gran cantidad de entes secundarios que nos permiten conocer, creo que esto es lo más interesante de la obra, la vida de las gentes de ese pequeño país africano: trabajo, guerras tribales, enfermedades más comunes, emigración, aspiraciones respecto al futuro, etc.
La trama de la historia facilita a la autora denunciar la política represora y errática de los dirigentes de Sierra Leona, las aberraciones cometidas con y por los niños soldado, las intenciones poco éticas que llevan hasta África a ciertos cooperantes, la escasez de medios sanitarios y el papel que juegan determinados grupos religiosos que fanatizan y roban a las gentes; pero todo ello de pasada y sirviendo de marco al amor, guardado en la memoria de los protagonistas, memoria del amor, que compara con el dolor que sienten aquellos a los que amputan una pierna o un brazo, que les sigue doliendo aunque ya no lo tengan, memoria del dolor.
En resumen, una novela que se lee con agrado en torno a la memoria del amor y también del dolor; en cualquier parte, intangibles e irremediables ambas.

sábado, 14 de mayo de 2011

LA MURALLA CHINA

Nunca hasta hoy había recomendado en esta página una obra de teatro; pero, como estamos en plena campaña electoral, considero un buen momento para hacerlo.

El título de la obra en cuestión es La muralla china y su autor Max Frisch, arquitecto y escritor suizo en lengua alemana que murió en 1991.

Max Frisch, muy crítico con el nacionalsocialismo de Hitler, analiza en este breve libro las relaciones que los seres humanos tienen con el poder, así como las servidumbres y alteraciones de la propia personalidad que el ejercicio del poder conlleva.

Tratándose de un análisis del poder, realizado además al término de la 2ª Guerra Mundial, resulta lógico que el escritor adopte un tono pesimista y cáustico; tono que nos hace llegar a través de la voz del protagonista del relato, al que llama Hombre Actual, y que sitúa en el reinado del emperador Hwang Ti, durante el cual se terminó de construir la Gran Muralla China.

El modo en que Hwang Ti gobierna a su pueblo representa la forma de gobierno de todos los tiranos de la historia. La manera cómo justifican cada una de sus decisiones, la represión de los disidentes reales o posibles, la nula aceptación de cualquier crítica; el creerse elegidos para un fin superior que avala los medios utilizados, con el solo objetivo de alcanzarlo algún día; la aparición de figuras de épocas distintas: Poncio Pilatos, Bruto, Napoleón... que, aprovechando su presencia en la escena, al igual que hace el emperador, justifican las decisiones que tomaron en vida, convierten a la obra en un alegato inteligente y desesperanzado contra la tiranía.

La unica valiente que permanece incontaminada, conservando, a pesar de las circunstancias adversas, su idealismo, es la joven princesa.

También los griegos quisieron conservar en la caja regalada por Zeus a la indiscreta y hermosa Pandora, como último recurso para el género humano, la volátil y frágil esperanza.
En fin...

jueves, 5 de mayo de 2011

LA ACROBACIA DE CONFUCIO

La acrobacia de Confucio es la tercera novela que leo del escritor y cineasta chino afincado en París Dai Sijie. Las anteriores fueron Balzac y la joven costurera china y El complejo de Di.
Son tres obras situadas en periodos distintos de la historia de ese legendario y misterioso territorio. Balzac y la joven costurera china se desarrolla durante el gobierno de Mao y sus protagonistas sufren las consecuencias de la revolución cultural diseñada por éste. El complejo de Di tiene por marco la época actual, en la que conviven un régimen comunista descafeinado y un pujante y corrupto capitalismo. Por último, el libro que acabo de leer, La acrobacia de Confucio, despliega ante nosotros, como si se tratase de un maravilloso y colorista tapiz, la vida del emperador Zheng De que dirigió realmente los destinos de China desde 1491 a 1521.
Debo decir que de las tres novelas, la que más me ha gustado ha sido la primera; creo haberla recomendado en alguna ocasión a los lectores. Quizá porque también habla de libros y su valor salvífico, porque es la más occidental de las tres; o porque nos demuestra que, incluso en medio de la tragedia, siempre aparece un comodín que acorta o dulcifica el trance.
La segunda novela traza un retrato de la China actual tan explícito, mordaz y cáustico, que desconcierta. Debo decir aquí que mi visión de China está mediatizada por la enorme cantidad de libros que en un tiempo lejano, en el que era bastante influenciable, leí de Pearl S. Buck. La visión que la escritora norteamericana transmitía de aquella sociedad resultaba elegante, épica y contenida. Nada que ver con la que transmite Dai Sijie: abigarrada, estrambótica, hilarante y hasta gozosamente obscena.
La tercera novela me parece aún más barroca, erótica y disparatada que la segunda, ya que el emperador que la protagoniza es un ser excéntrico, apasionado por el opio, la caza y el sexo, que lleva a cabo exóticas y surrealistas actividades, en busca de placeres cada vez más sofisticados y extraños.
La detallada descripción de personajes, costumbres, paisajes y ambientes (en esto se aprecia la sensibilidad del cineasta); el trepidante ritmo del relato, característica común a las tres obras; la vitalidad, el humor, el ingenio y la crítica solapada del poder excesivo y sus consecuencias, así como del teatro del mundo, unido todo ello a otras muchas virtudes que el atento lector encontrará, convierten a las obras de Dai Sijie en imprescindibles para quienes disfruten con la lectura y, al mismo tiempo, deseen conocer en profundidad y desde el punto de vista de alguien libre y desinhibido la historia apasionante del gran país asiático.

lunes, 2 de mayo de 2011

EL TÚNEL

Ha muerto Ernesto Sabato y como el mejor homenaje que podemos hacer a un escritor es hablar de sus libros, elijo para ello la primera novela que, tras muchas y variadas vicisitudes, le fue publicada.
Se trata de El túnel, tiene sólo ciento dieciséis páginas y se lee con facilidad. Por lo tanto, resulta muy adecuada si se desea empezar a conocer al autor argentino.
Su biografía lo presenta como un ser atormentado (padeció depresiones), siempre en busca de la verdad, la libertad y la belleza. Esa búsqueda, completamente honrada, le hizo rectificar caminos emprendidos, al descubrir que no conducían a la clase de sociedad que imaginaba. Así, rechazó el comunismo, en el que había sido militante, y, tras acoger en los inicios el mandato de Videla con lógica esperanza, ante la situación de violencia que vivía Argentina, una vez refundada la democracia en 1984, aceptó elaborar el que se llamaría Informe Sabato, extraordinario y espeluznante documento sobre los crímenes de la dictadura, documento que dijo Nunca más.
Si Ernesto Sabato fue un hombre insatisfecho que buscaba horizontes mejores, El túnel también nos habla de una búsqueda. Su protagonista, Juan Pablo Castel, famoso y reconocido pintor bonaerense, utiliza el relato para explicarnos los motivos que le condujeron a asesinar a María Iribarne, a la que conoció por casualidad en una exposición de pintura y cuya imagen idealizó hasta el extremo. La mente de Castell, especie de volcán en erupción, lo mismo contempla a María como el ser que reúne en sí las cualidades que él anhela encontrar en su elegida; que intuye, diseccionando cada instante, que todo en ella es falso y que le engaña.
La novela de Sabato deja zonas oscuras que la imaginación del lector deberá rellenar. No quiere eso decir que el relato parezca inacabado, la maestría del escritor no permite tal cosa; lo que sucede es que El túnel, además de la historia de una obsesión, podemos considerar que es la metáfora de la propia vida.
Una vida, un túnel personal por el que cada ser humano avanza desorientado y solo en busca de la luz. Una luz que nos haga comprender lo vivido, que nos aclare la finalidad de la existencia.