jueves, 31 de marzo de 2011

LA NOCHE DE LOS MIL DÍAS

Digo adiós a marzo con un nuevo libro. Se trata de La noche de los mil días, extensa obra (516 páginas) y primera novela, a sus 79 años, del abulense, afincado en Madrid, Rafael Sánchez-Girón Blasco.

Por su edad, Rafael Sánchez-Girón, pudo vivir en primera persona los acontecimientos a los que se refiere su novela: la vida en Madrid, desde 1936 a 1939; es decir, desde que se subleva el ejército en África hasta que termina la guerra.

Es la misma ciudad la que cuenta la historia. Descubre ante el lector el tapiz cochambroso o heroico que conforman las gentes en su existir penoso de esa noche sin fin que son mil días. Mil largos días de calamidades: hambre, frío, miedo, muerte, incertidumbre…

Personas de todas las clases sociales y distintas edades desfilan por sus páginas: idealistas, los menos; dejándose llevar por instintos primarios y actuando con brutalidad obscena muchas veces, los más.

Envidias y revanchas, mentiras, propaganda de uno y otro lado, amores y rencillas, sexo, desconfianza, celos, incomprensiones, egoísmos y generosidad. Defectos y virtudes presentes siempre en el vivir diario, pero que en una guerra se agudizan y marcan con huellas tan profundas que, si atendemos a la llamada “Ley de memoria histórica”, nunca desaparecen en algunos.

El estilo en que está escrito el libro responde al contenido: denso y abigarrado, con multitud de imágenes literarias muy trabajadas, bellas y profundas.

Sin embargo, también hay que decir que esas mismas imágenes, aunque sean correctas, dificultan, en parte, la lectura.

Pienso que se asemeja al modo de escribir de Valle-Inclán; por ejemplo, en las “Sonatas”.

viernes, 25 de marzo de 2011

SEDA

Es curioso lo que a veces ocurre cuando se vuelve a leer un libro mucho tiempo después de la primera vez que se leyó, las percepciones cambian; como cambian también las circunstancias, los sentimientos y las motivaciones del lector.
Es lo que me acaba de suceder al releer Seda, publicado en el año 1996 por el escritor italiano Alessandro Baricco.
Esta pequeña obrita (154 páginas y muchos espacios en blanco), llegó hasta mí con una aureola de tan buenas críticas, que su lectura no me produjo la impresión esperada. Recuerdo que pensé: “No es para tanto”, y la consideré pretenciosa y sin la elaboración que necesita un libro para obtener calificaciones excelentes.
Hoy, pasados tantos años de esa primera vez, aunque siga pensando que es algo pretenciosa y le falta trabajar más en ella, puedo captar mejor cualidades innatas a la historia; cualidades que en aquellos momentos ignoré: la musicalidad, el color, la poesía, el misterio, la sensibilidad, el erotismo… Cualidades de tipo sensorial asociadas al tacto y al peso de la seda, al canto y al color de los pájaros; así como a los otros colores que aparecen: el agua, el cielo, el bosque, los vestidos… El misterio latente en las miradas, en los ojos vendados, en las palabras que no se pronuncian, en lo que se ve y en lo que se intuye.
Aceptándolo pues como un bello ejercicio de estilo, escrito en una tarde (o mañana) de inspiración completa; dejándonos llevar por la cadencia de la narración, y mirándolo todo desde fuera, como el protagonista; pensando que se trata de una leyenda antigua sin moraleja alguna y que en los “cabos sueltos” que se aprecian reside en parte la magia del texto, puede que hasta entendamos el porqué este librito ha superado ya la cuadragésima edición.

martes, 22 de marzo de 2011

DUBLINESES

Un libro más. Resultaba obligado, después de Dublinesca, leer algo de Joyce. Me decidí por una obra de título similar a la de Vila-Matas, se trata de Dublineses, un conjunto de historias que, según nos adelanta el título, protagonizan gentes de Dublín.
Son quince relatos que recogen la vida de personas de distintas clases sociales, desde las más humildes, en Eveline y Arcilla, hasta la burguesía acomodada de Una madre o Después de la carrera.
De igual modo, al tratarse de quince relatos sobre los habitantes de la ciudad, Joyce aprovecha para abordar, entre otras, cuestiones como la religión en La gracia, o la política en Día de la patria en la oficina del partido. Así como para hacer participar en los mismos a personas de edades diferentes: niños en Araby, Las hermanas o Un encuentro; adultos y viejos en Dos galanes, Un caso doloroso y Los muertos. Este último relato, muy citado en Dublinesca, fue llevado al cine por John Huston.
Dicen los críticos que James Joyce amaba la verdad, y por eso pretende que sus historias sean del todo veraces. Aquí recuerdo lo que decía al respecto Vargas Llosa en el libro La verdad de las mentiras; porque ¿qué es la verdad? Hasta Pilatos lo preguntó a Jesús y no obtuvo respuesta.
Las verdades que captura Joyce en sus quince relatos podrían responder a lo que él gustaba llamar “epifanías”, momentos fugaces y vertiginosos que deslumbran, conmueven o aterrorizan, pero que hacen vivir intensamente, al reflejarse en ellos la humanidad sin ningún artificio. Una humanidad, casi siempre, en su lado más negativo y oscuro.
También James Joyce amaba a su país, a esa Irlanda que no reconoció hasta muy tarde el genio del autor. “Amo a España porque no me gusta”, afirmaba Unamuno; y el disgusto de Joyce por la Irlanda cerrada, religiosa y mezquina aflora en sus relatos; a la vez que una cierta nostalgia por todo aquello que debiera ser y no llega a ocurrir, debido a la "parálisis" que atenaza la vida cotidiana de sus conciudadanos.
En el libro que hoy nos ocupa, de sus conciudadanos dublineses.

domingo, 20 de marzo de 2011

DUBLINESCA

Convertir cada instante de la vida que pasa en acto literario para ahuyentar la angustia, para alejar la muerte (que se adivina próxima), para arrostrar la vejez y el fracaso, es lo que intenta hacer el editor retirado Manuel Riba, alter ego de Enrique Vila-Matas, en Dublinesca, libro que acabo de leer del prestigioso escritor catalán.
Enrique Vila-Matas ama profundamente la literatura, lo que se refleja en todas sus obras, repletas de citas, autores y anécdotas relacionadas con esta disciplina. Es lo que se ha dado en llamar “metaliteratura”; aunque según Vila-Matas la metaliteratura no existe, sólo existen los buenos y los malos libros, y los buenos no suelen ser fáciles de leer.
Sin embargo, Dublinesca, perteneciendo a la categoría de los buenos libros, no presenta excesivas dificultades para un lector medio. Desde el principio, interesa todo lo que concerniene al personaje principal: la relación que mantiene o que mantuvo con su mujer, con sus padres, con sus amigos, con los autores mejores y peores que conoció, con las ciudades que siente más suyas: Barcelona, Nueva York, Dublín, con el niño que fue, consigo mismo, con los fantasmales entes literarios que aparecen y desaparecen a lo largo de toda la historia.
El hilo conductor del relato es sencillo: Manuel Riba, que ha pasado la vida de editor buscando el genio que le dé sentido a su trabajo, ahora retirado y abstemio por prescripción médica, considera que la buena literatura que usa el libro como soporte ha muerto, y organiza un viaje a Dublín para enterrar lo que denomina “era Gutenberg”, haciéndose acompañar por tres amigos.
La estancia en Dublín, la celebración allí del Blomsday, la visita a los lugares en los que transcurre el Ulysses de Joyce; la evocación de autores, en su mayor parte irlandeses, por ejemplo, Samuel Beckett y el citado Jame Joyce, se entretejen con la necesidad de hallar una posible “epifanía”, de encontrar aquello que origina el genio artístico, de olvidar que “la soledad es una condición absoluta e insuperable de la existencia”.
El final de la historia dejo que lo averigüen los futuros lectores que, estoy segura, van a disfrutar con esta extraordinaria novela.

sábado, 12 de marzo de 2011

Viaje con Clara por Alemania

Viaje con Clara por Alemania, del escritor vasco Fernando Aramburu, ha sido considerado por la crítica como uno de los mejores libros publicados en el año 2010. Fernando Aramburu nació en San Sebastián en 1959 y desde 1985 reside en Alemania.
En el 2006 publicó Los peces de la amargura, diez relatos protagonizados por víctimas de la violencia etarra. Esta obra duele de tal manera, que entiendo que su autor buscase exorcizar el dolor escribiendo algo del todo diferente, sin perder ese estilo cercano y directo que le es propio.

Viaje con Clara por Alemania no es un libro de viajes al uso, sino más bien la historia de una relación: la que mantienen Clara, profesora alemana de Secundaria, agobiada con el trabajo escolar y escritora incipiente, y su marido español, al que conoció en la universidad de Gotinga, cuando éste era estudiante de alemán.
La editorial que le ha publicado a Clara algún que otro libro le encarga viaje por el norte de Alemania explicando, en una especie de guía, lo más importante de lo visitado. Su marido le acompaña como conductor y “chico para todo”. En los ratos libres que le deja “la señora escritora”, inicia a la vez su propia guía, sin ninguna pretensión literaria, sólo por distraerse. Esto origina multitud de situaciones jocosas, en las que se enlazan los dolores de cabeza de ella, la seriedad, no exenta en ocasiones de inocente picaresca, con la que pretende hacer su trabajo y los muchos recursos de él para escaquearse de compromisos culturales y artísticos y disfrutar de estancias y recorridos.
Las riñas entre ambos, siempre con la ternura como fondo; las reconciliaciones, los encuentros familiares y con antiguos amigos, las enfermedades y los accidentes, se alternan con las descripciones de los lugares y monumentos visitados.
Así vamos conociendo museos, cementerios, en los que reposan los restos de personajes famosos; esculturas, plazas, zonas turísticas, y también comidas típicas, costumbres y la idiosincrasia alemana que, la verdad, no difiere tanto como yo pensaba, por lo que cuenta Fernando Aramburu, de la que exhiben europeos de otras latitudes.
El libro, muy recomendable, echa por tierra viejos estereotipos, nos proporciona aún más argumentos (a los que ya tenemos bastantes) de que todos somos ciudadanos del mundo; nos ayuda a conocer una parte de esa Alemania, en la que aspiran a trabajar nuestros hijos, y nos ayuda a relativizar casi todo lo que nos rodea y nos sucede.
En resumen, un libro bien escrito, enriquecedor y lleno de detalles humorísticos y geográficos, que nos hará pasar unas horas de lectura provechosas y muy, muy agradables.

miércoles, 9 de marzo de 2011

¡INDIGNAOS!

Me sorprende el éxito de este pequeño libro (sólo sesenta páginas). En la prensa de las últimas semanas lo he visto citado muchas veces por periodistas, expertos en economía y estudiosos de distintas disciplinas.
Su autor es Stéphane Hessel, nacido en Berlín en 1917, pero afincado en Francia desde niño. En dicho país se unió a la Resistencia, militó en los movimientos de apoyo al general De Gaulle, fue apresado por la Gestapo y escapó de varios campos de concentración.
Tras la guerra, convertido en diplomático, colabora con Naciones Unidas, siendo el único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Derechos que él defendió (independencia de Argelia), y defiende (causa palestina), siempre, como Gandhi, de manera pacífica.
Stéphane Hessel conserva intacta, a sus 93 años, la capacidad de indignarse ante la injusticia, la dictadura de los mercados, el trato dado a los inmigrantes… “Buscad y encontraréis motivos”, nos dice, “coged el relevo, ¡indignaos!”, porque “la peor actitud es la indiferencia. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue”.
En el libro, prologado por José Luis Sampedro, el autor relata brevemente su historia, que es la historia de Europa, a partir de la Segunda Guerra Mundial. Se dirige fundamentalmente a los jóvenes, explicándoles los ideales por los que aquellos hombres y mujeres de la Resistencia Francesa lucharon. Ideales concretados después en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.
Habla de la situación actual del mundo, del poder omnímodo del dinero, la tiranía de los mercados, la total falta de escrúpulos de políticos y dirigentes económicos.
Le duele la indiferencia que observa en la gente, en especial entre los jóvenes: consumistas compulsivos, alienados por ciertos medios de comunicación, que anulan la libertad mediante campañas publicitarias, mensajes subliminales y recursos de variada índole, que convierten al ser humano en un esclavo del sistema.
Termino la reseña de esta pequeña obra explicando por qué me sorprende su éxito. Sencillamente porque para mí Stéphane Hessel no pide nada nuevo.
José Antonio Marina, por ejemplo, lleva años reclamando que la gente se indigne. Quizá no ha utilizado esa palabra, pero los fines que pretende alcanzar son los mismos.
Algunos periodistas, filósofos, profesores… en prensa, televisión y radio, llaman a la indignación ciudadana por razones diversas y de forma pacífica.
Humildemente yo, desde el aula en la que impartí clase tantos años, pedí a los jóvenes una y otra vez que fuesen críticos, que se formasen hasta tener un criterio propio y fundado, que no se dejasen manipular, porque lo más preciado del hombre es su libertad, y a la libertad se llega indignándose con conocimiento.

Así que bienvenido este libro, si con él se consigue, por el prestigio y las vivencias de Stéphane Hessel, lo que otros ciudadanos, prestigiosos o no, llevamos muchos años reclamando.

viernes, 4 de marzo de 2011

EL TERCER REICH

Es el segundo libro que leo de Roberto Bolaño, por lo tanto, aún conozco muy poco a este escritor. Lo he comprobado entrando en otro blog de lectura, en el que también se refieren a él. El autor del blog realiza un análisis exhaustivo de la obra; con sesudos y rotundos argumentos, manifiesta su admiración por la misma.
Humildemente debo decir que estoy más de acuerdo con Roberto Bolaño que con su apasionado bloguero. Bolaño no quiso publicar El tercer Reich mientras estuvo vivo. Lo escribió en el año 1989, pero no le pareció lo suficientemente perfecto para enviarlo a una editorial. Ha sido después de su muerte cuando sus herederos lo han puesto al alcance de los lectores.
La verdad es que el argumento resulta original e interesante. Un joven alemán, Udo Berger, aficionado a los juegos de estrategia militar y campeón en la especialidad, pasa las vacaciones en un pueblo de la Costa Brava acompañado por su novia Ingeborg. El hotel que eligen es el mismo en el que, siendo niño, se alojaba en verano con sus padres y demás familiares. Dicho hotel está dirigido por una mujer alemana muy bella, Frau Else, de la que recuerda estar en aquel tiempo enamorado.
Una vez en el hotel, Udo exige que coloquen en la habitación una mesa que le permita desplegar el juego en el que trabaja esos días, el Tercer Reich. El trabajo consiste en buscar estrategias con las que Alemania pueda ganar la guerra a los aliados.
En sus visitas por el pueblo, Udo e Ingeborg conocen a otra pareja de alemanes, Charly y Anna, también de vacaciones; a dos lugareños, el Cordero y el Lobo, y a un joven más con la cara y parte del cuerpo quemados, el Quemado, que alquila patines de agua, debajo de los cuales se cobija por la noche, en una especie de cabaña que construye con ellos.
El comienzo es digno de Bolaño. Describe situaciones corrientes, sin embargo, provoca en el lector una inquietud que no se sabe bien a qué achacar, pero que hace sentir que algo malo habrá de suceder. El mal se intuye, aunque no acaba de manifestarse.
Ése es el defecto que encuentro en la novela, el genio de Bolaño se intuye, pero no acaba de manifestarse. El planteamiento es bueno, el desarrollo tiene aspectos positivos; falla la resolución de algunos de los muchos conflictos planteados; lo que no sucede en 2666, que es una novela redonda.
De todas formas, y esto es importante, la lectura del libro nos permite descubrir al escritor en sus inicios y atisbar por qué llegó a ser tan extraordinario en obras posteriores.

miércoles, 2 de marzo de 2011

2666

Acabo de leer un libro del escritor chileno Roberto Bolaño, en concreto 2666. Hay quien dice que, por su extensión, 1119 páginas, no resulta el más adecuado para aproximarse a este autor. No obstante, obviando ese escollo, su lectura permite entrar de lleno en lo que podríamos llamar “universo Bolaño”, y la experiencia merece el esfuerzo.
2666 es una obra póstuma, se publicó en el año 2004 y Bolaño había muerto en el 2003. Al parecer, el escritor deseaba que se editasen por separado las cinco partes que la componen, así sus herederos conseguirían más ganancias. Sin embargo, estos mismos herederos juzgaron que las partes, aunque permitan una lectura separada, formaban un todo tan especial y armónico, que era mejor reunirlas en un solo volumen.
Durante la lectura, que ha coincidido con la realización del séptimo número de la revista Hebe, nunca he sentido la sensación de encontrarme ante un rompecabezas. La escritura de Bolaño posee la claridad de lo perfecto.
La primera historia, La parte de los críticos, nos presenta a cuatro profesores universitarios, tres hombres y una mujer de distintas nacionalidades, apasionados por la obra de Benno von Archimboldi, escritor alemán que no conocen personalmente y cuyos libros analizan una y otra vez en reuniones y conferencias internacionales.
La segunda historia, La parte de Amalfitano, se centra en las vivencias de otro profesor universitario, Amalfitano, con el que entran en contacto los anteriores en la ciudad mejicana de Santa Teresa (trasunto de la tristemente famosa Ciudad Juárez), donde hay quien dice que Archimboldi ha sido visto, y a la que viajan en su busca.
En tercer lugar está La parte de Fate, periodista norteamericano de raza negra, enviado por su periódico a Santa Teresa para informar sobre un combate de boxeo. Allí considera mucho más noticiables que el combate los continuos asesinatos de mujeres sucedidos en la localidad.
En cuarto lugar, el autor ofrece una detallada crónica sobre los asesinatos citados, La parte de los crímenes. Al modo que lo haría un policía, muchos de los que protagonizan esta parte pertenecen al cuerpo policial, describe con detalle la zona en que apareció el cadáver, las características físicas de éste, las causas de la muerte, aportaciones de los forenses, investigación posterior o no, etc.
La parte de Archimboldi es la quinta y última historia. Contiene la biografía del admirado escritor, desde su nacimiento en Alemania hasta que viaja a Méjico ya anciano.

De manera muy breve, éstos son los resúmenes de las cinco partes que conforman el libro. Otra cuestión es intentar resumir lo que he llamado “universo Bolaño”, lo que hace al autor genial y diferente: su forma de escribir clara y perfecta, los conocimientos que demuestra de historia, geografía, literatura, mitología, etc.; la profundidad con la que se aproxima a cada uno de los protagonistas: ideas, principios, miedos y actitudes, sociedad a la que pertenecen, ambiente en el que se desenvuelven; la crítica, veraz y justificada, que subyace en la obra completa; las interesantes reflexiones, en especial en las partes referidas a Amalfitano, Fate o Archimboldi, que hacen pensar y releer con gusto; recuerdo una sobre la “apariencia” en la última parte, junto a bastantes más, dignas de subrayar y retener.

En fin, hubiese deseado que el término del libro coincidiese con la publicación de la revista, integrada también por varias partes diferentes y dignas de alabanza: relatos y entrevistas, poemas y análisis de obras, fotografías e ilustraciones… Todo lo que compone el “universo Hebe”, sólido y consistente como el granito blanco del relato de Rosendo Martínez Rodríguez, que nos proyecta hacia el número ocho; sutil y evanescente como la inspiración de Paco Roca, Fernando Trueba o Marcos Chin, por citar sólo algunos de los creadores que en ella aparecen, y que aprehendemos en todo su esplendor a lo largo de sus cuidadas páginas.