viernes, 1 de julio de 2011

EL AMOR VERDADERO

En el mes de junio del año 2002, mi amigo Manolo me regaló un libro de José María Guelbenzu, se titulaba Un peso en el mundo. Tratándose de un libro elegido por Manolo, estaba claro que su valor literario debía de ser alto. Lo era, y nos sirvió para hablar sobre la obra y el autor en una de nuestras inolvidables tertulias.
Hoy, julio de 2011, Manolo no se encuentra físicamente entre nosotros y yo acabo de leer otro libro de Guelbenzu, El amor verdadero, lectura que me ha llevado a recordar y sentir muy cercanos a mi amigo y a su mujer, Aurora, a la que tanto y de manera tan especial quiso.
Como su nombre indica, El amor verdadero es un libro de amor. Un amor que se extiende a través de los años, desde 1945 hasta 2005. Es decir, nace con la pareja protagonista, Andrés y Clara, y continúa hasta el final del libro, cuando los dos son ya sexagenarios y Andrés, mientras contempla a Clara dormida, reflexiona sobre los vínculos que les han unido a lo largo de todo ese tiempo.
La obra entera es una reflexión, sobre todo de Andrés, pero también de Clara y del narrador mismo, que maneja la urdimbre de la trama, presentándonos a los personajes y a las variadas circunstancias que les rodean.
La reflexión de Andrés, además de versar sobre el amor, sujeto indiscutible, muestra al lector su forma de ser y de pensar en las cuestiones que se van tratando. Cuestiones relacionadas con los cambios políticos, religiosos, económicos, sociales, éticos, etc. que experimenta España en la época en que la historia de amor se desarrolla. Andrés toma partido, como también lo tomaba Manolo, muy parecido a él en ese aspecto.
José María Guelbenzu cuida mucho el lenguaje y el estilo, es un placer leerlo. A ese placer se unió en esta ocasión la imagen del amigo y del amor que sintió por Aurora. Un amor que pervive, porque, al contrario de la opinión de él, mil veces discutida, y del autor que habla por boca de su principal personaje, yo sí creo que existe un “más allá”, al que no pongo nombre ni doy forma ninguna, pero sí contenido.
Un contenido basado en el amor, el amor verdadero, que es lo único eterno, lo único que no tiene límites.

1 comentario:

  1. Sí, Manolo supo muy bien qué era el verdadero amor. Una película (también está en libro) refleja muy acertadamente sus opiniones al respecto: Los puentes de Madison"...

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