martes, 14 de junio de 2011

MIL SOLES ESPLÉNDIDOS

Hace algún tiempo me recomendaron el libro Cometas en el cielo, del escritor afgano Khaled Hosseini. Me gustó tanto, que lo recomendé a mi vez a varias amigas. Una de ellas me ha dejado otro libro del mismo autor, se titula Mil soles espléndidos y la historia que cuenta, al igual que la que aparece en Cometas en el cielo, se desarrolla en Afganistán; pero aquí los protagonistas no son dos niños, Amir y Hassan, sino dos mujeres: Mariam y Laila.
Afganistán fue colonia británica hasta 1919, año en el que consiguió la independencia. A partir de ese momento, la guerra en el país ha sido una constante. Primero, con la invasión soviética (1979-1992), después, con la instauración de la dictadura islámica de los talibanes (1996). En la actualidad, tras la caída del gobierno talibán, gracias a la ayuda norteamericana, distintos medios de comunicación nos permiten comprobar que los actos de violencia continúan sucediéndose en todo el territorio.
En ambos libros se repasa esta historia. El autor, médico afgano refugiado con su familia en Estados Unidos, conoce muy bien los cambios políticos que ha sufrido su país y las consecuencias que éstos han tenido para la población. Así que en uno y otro libro comienza hablándonos de la sociedad afgana antes de la invasión soviética y termina centrándose en el Afganistán actual.
A pesar de describirnos los lugares donde se desarrolló su infancia en términos nostálgicos y admirativos: paisajes, costumbres, alimentos, fiestas, etc., es crítico cuando analiza las diferencias sociales existentes, por ejemplo, entre pastunes sunitas y hazaras chiítas. La crítica se convierte en feroz al referirse a la invasión soviética y al nefasto régimen talibán, en el que el nacionalismo y el fanatismo religioso forman un coctel explosivo.
Las historias son creíbles y están bien contadas. Además predomina la acción sobre la reflexión y las disquisiciones morales (reflexión y moralidad están implícitas en lo que se narra), esto facilita mucho la lectura, en especial, si los lectores son personas no muy acostumbradas a leer.
Por mi parte, me he indignado y conmovido leyéndolas y continuaré recomendando, ahora ambas obras, porque, además de informarnos sobre lo que aconteció y acontece en una tierra en la que hay soldados españoles, también suponen una extraordinaria lección de humanidad y universalismo.

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