miércoles, 18 de mayo de 2011

LA MEMORIA DEL AMOR

La memoria del amor, novela que se desarrolla fundamentalmente en Sierra Leona, es el segundo libro que leo de una escritora de raza negra. Se trata de Aminatta Forma, nacida en Escocia, pero que pasó su infancia en Sierra Leona, país en el que su padre murió asesinado.
El primero que leí fue el ensayo Yo acuso, que defendía la emancipación de las mujeres musulmanas y que escribió la somalí Ayaan Hirsi Ali.
Ahora, tratándose del género novela, tenía curiosidad por ver cómo desarrollaba la historia esta escritora; si existen diferencias entre un europeo y un africano al analizar cuestiones relacionadas con ese continente.
Confieso que no he observado diferencias reseñables en la manera de presentarnos a los personajes de una y otra raza, quizá porque la escritora reside en Gran Bretaña, o porque se trata de una novela de amor; y ese sentimiento produce sensaciones similares en todos los seres humanos del planeta medianamente equilibrados.
Los protagonistas de la obra de Aminatta Forma son: Adrian, un psicólogo inglés que viaja como cooperante a Sierra Leona; Kai, un médico que trabaja en el hospital al que el psicólogo va destinado; Elias, un anciano enfermo, antiguo profesor universitario, que es atendido por el psicólogo; Saffia, la mujer que el anciano amó; Julius, también profesor y marido de dicha mujer; Mamakay, una enigmática joven que toca el clarinete y gran cantidad de entes secundarios que nos permiten conocer, creo que esto es lo más interesante de la obra, la vida de las gentes de ese pequeño país africano: trabajo, guerras tribales, enfermedades más comunes, emigración, aspiraciones respecto al futuro, etc.
La trama de la historia facilita a la autora denunciar la política represora y errática de los dirigentes de Sierra Leona, las aberraciones cometidas con y por los niños soldado, las intenciones poco éticas que llevan hasta África a ciertos cooperantes, la escasez de medios sanitarios y el papel que juegan determinados grupos religiosos que fanatizan y roban a las gentes; pero todo ello de pasada y sirviendo de marco al amor, guardado en la memoria de los protagonistas, memoria del amor, que compara con el dolor que sienten aquellos a los que amputan una pierna o un brazo, que les sigue doliendo aunque ya no lo tengan, memoria del dolor.
En resumen, una novela que se lee con agrado en torno a la memoria del amor y también del dolor; en cualquier parte, intangibles e irremediables ambas.

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