miércoles, 2 de marzo de 2011

2666

Acabo de leer un libro del escritor chileno Roberto Bolaño, en concreto 2666. Hay quien dice que, por su extensión, 1119 páginas, no resulta el más adecuado para aproximarse a este autor. No obstante, obviando ese escollo, su lectura permite entrar de lleno en lo que podríamos llamar “universo Bolaño”, y la experiencia merece el esfuerzo.
2666 es una obra póstuma, se publicó en el año 2004 y Bolaño había muerto en el 2003. Al parecer, el escritor deseaba que se editasen por separado las cinco partes que la componen, así sus herederos conseguirían más ganancias. Sin embargo, estos mismos herederos juzgaron que las partes, aunque permitan una lectura separada, formaban un todo tan especial y armónico, que era mejor reunirlas en un solo volumen.
Durante la lectura, que ha coincidido con la realización del séptimo número de la revista Hebe, nunca he sentido la sensación de encontrarme ante un rompecabezas. La escritura de Bolaño posee la claridad de lo perfecto.
La primera historia, La parte de los críticos, nos presenta a cuatro profesores universitarios, tres hombres y una mujer de distintas nacionalidades, apasionados por la obra de Benno von Archimboldi, escritor alemán que no conocen personalmente y cuyos libros analizan una y otra vez en reuniones y conferencias internacionales.
La segunda historia, La parte de Amalfitano, se centra en las vivencias de otro profesor universitario, Amalfitano, con el que entran en contacto los anteriores en la ciudad mejicana de Santa Teresa (trasunto de la tristemente famosa Ciudad Juárez), donde hay quien dice que Archimboldi ha sido visto, y a la que viajan en su busca.
En tercer lugar está La parte de Fate, periodista norteamericano de raza negra, enviado por su periódico a Santa Teresa para informar sobre un combate de boxeo. Allí considera mucho más noticiables que el combate los continuos asesinatos de mujeres sucedidos en la localidad.
En cuarto lugar, el autor ofrece una detallada crónica sobre los asesinatos citados, La parte de los crímenes. Al modo que lo haría un policía, muchos de los que protagonizan esta parte pertenecen al cuerpo policial, describe con detalle la zona en que apareció el cadáver, las características físicas de éste, las causas de la muerte, aportaciones de los forenses, investigación posterior o no, etc.
La parte de Archimboldi es la quinta y última historia. Contiene la biografía del admirado escritor, desde su nacimiento en Alemania hasta que viaja a Méjico ya anciano.

De manera muy breve, éstos son los resúmenes de las cinco partes que conforman el libro. Otra cuestión es intentar resumir lo que he llamado “universo Bolaño”, lo que hace al autor genial y diferente: su forma de escribir clara y perfecta, los conocimientos que demuestra de historia, geografía, literatura, mitología, etc.; la profundidad con la que se aproxima a cada uno de los protagonistas: ideas, principios, miedos y actitudes, sociedad a la que pertenecen, ambiente en el que se desenvuelven; la crítica, veraz y justificada, que subyace en la obra completa; las interesantes reflexiones, en especial en las partes referidas a Amalfitano, Fate o Archimboldi, que hacen pensar y releer con gusto; recuerdo una sobre la “apariencia” en la última parte, junto a bastantes más, dignas de subrayar y retener.

En fin, hubiese deseado que el término del libro coincidiese con la publicación de la revista, integrada también por varias partes diferentes y dignas de alabanza: relatos y entrevistas, poemas y análisis de obras, fotografías e ilustraciones… Todo lo que compone el “universo Hebe”, sólido y consistente como el granito blanco del relato de Rosendo Martínez Rodríguez, que nos proyecta hacia el número ocho; sutil y evanescente como la inspiración de Paco Roca, Fernando Trueba o Marcos Chin, por citar sólo algunos de los creadores que en ella aparecen, y que aprehendemos en todo su esplendor a lo largo de sus cuidadas páginas.

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