jueves, 3 de febrero de 2011

NIEVE

Ante los movimientos de carácter revolucionario que se están produciendo en muchos países de religión mayoritariamente musulmana, y dado que ciertos comentaristas afirman que el modelo de país que tienen en la mente las personas que los protagonizan, en cuanto a la consecución de determinados derechos democráticos, podría ser Turquía, he pensado bastante en Orhan Pamuk, escritor turco que descubrí cuando le dieron el Premio Nobel en el año 2006 y del que conservo cuatro libros: Nieve, La vida nueva, Estambul y El museo de la inocencia.
Siempre que un escritor que desconozco obtiene el Nobel, procuro leer alguna de sus obras. De Orhan Pamuk leí Nieve y esa primera obra me llevó a las demás.

Orhan Pamuk es un escritor que ama la libertad, al igual que la mayoría de las gentes que participan en los citados movimientos revolucionarios. La libertad es enemiga del poder. Por lo que Orhan Pamuk ha tenido bastantes problemas con los que mandan en su país, al denunciar, por ejemplo, la muerte de treinta mil kurdos y un millón de armenios a manos del ejército en diferentes periodos de la historia
Así que me gusta Orhan Pamuk por su compromiso con la libertad y la verdad; lo que le hace poner de manifiesto en sus libros las contradicciones en el seno de la sociedad islámica, y los muchos dilemas a los que se enfrenta Turquía en el intento de armonizar su pasado y su presente, poniendo coto al fundamentalismo, hasta lograr las reformas necesarias que le permitan ser aceptada como miembro de la Unión Europea.

Pero, como en este blog se habla de libros, debo decir que también me gusta Orhan Pamuk por la fuerza narrativa de sus obras: plasticidad, autenticidad, retrato poético y minucioso de personas y ambientes, profundidad en los planteamientos, certero análisis de las situaciones, belleza en el fondo y en la forma.

Centrándonos en Nieve, sin dificultad alguna puedes viajar con Ka, el poeta y periodista que protagoniza el libro, desde la ciudad de Frankfurt, en la que lleva mucho tiempo exiliado, hasta Kars, población de la actual Turquía.
Ver desde fuera con ojos de poeta las contradicciones de una sociedad en decadencia, marcada por el enfrentamiento (violento en la novela) entre islamistas radicales, republicanos laicos, separatistas kurdos, armenios y demás grupos sociales con diferentes ideologías, derechos y aspiraciones, que conviven en los territorios del, otrora, gran Imperio Otomano.
Ver y escuchar sus justificaciones, sus dudas, sus poquísimas certezas.
Ver y compartir olores y sabores antiguos.
Dejar que afloren sentimientos que creías perdidos: el deseo de creer en alguien superior, la necesidad de amar y de sentirse amado, la inspiración poética, la amistad, la placidez segura de la infancia.
Todo, mientras vienes y vas como flotando en el embrujo mágico de unos copos de nieve que caen sin cesar, vistiendo de blancura paisajes en los que aún consigues descubrir espléndidos vestigios de pasadas grandezas.
En resumen, un gran libro, un bello libro de un escritor comprometido con la libertad y la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario