miércoles, 19 de enero de 2011

Una mirada irónica

Dos libros más, diferentes entre sí en ciertos aspectos y similares en otros, pero con una característica común, que sobresale por encima del resto, y es que ambos contribuyen a que el lector sonría, algo que siempre resulta conveniente.

Se trata de La tesis de Nancy, publicado por Ramón J. Sender en 1962, y de La tía Julia y el escribidor, cuyo autor, Mario Vargas Llosa, la presentó al público en 1999.

La tesis de Nancy, que va ya por la 58 edición, narra en forma epistolar las vicisitudes de una estudiante norteamericana, Nancy, que viene a España, en concreto a la provincia de Sevilla, con la intención de hacer una tesis doctoral sobre Antropología y Literatura española, tesis que centra en el mundo gitano. Como es lógico, ella se toma su trabajo muy en serio y así lo expresa en las cartas que escribe a su prima Betsy. El contraste entre esa seriedad y el ambiente que la rodea, tan variopinto y costumbrista, da lugar a multitud de equívocos que invitan a la risa.
Digo “invitan”, porque hay lectores que no encuentran nada gracioso el contenido del relato, sino que más bien les provoca irritación la “España de charanga y pandereta” retratada sin ninguna piedad por Ramón J. Sender.
Yo, que soy andaluza, quizá porque la edad suaviza las aristas, me enfrento al texto sin acritud; valoro que está muy bien escrito, que el estudio de la sociedad de la época, profundizando en la psicología de cada uno de los personajes, es excelente; que para los amantes del lenguaje, la cantidad de palabras y giros utilizados, gran parte de ellos en desuso, resulta un tesoro y que Sender, a pesar de haber nacido en Aragón y de escribir el libro en la distancia del exilio, era republicano, demuestra conocer al detalle Andalucía y el andalucismo.
El segundo libro, La tía Julia y el escribidor, nos habla de otra sociedad, la del Perú, patria de Vargas Llosa.
Al igual que Sender, Mario Vargas Llosa se aproxima a dicha sociedad con mirada crítica, pero más irónica que despiadada. El eje conductor del relato son aquí los amores (reales) que mantuvo el autor con su tía Julia y que terminarían en boda y en posterior divorcio. Alrededor de esos amores, el “escribidor” presenta en sus historias distintas realidades de la sociedad de su país, lo que le sirve para criticar desigualdades, vicios, tradiciones, costumbres, etc.
Creo que, a los que aún no han leído nada de Vargas Llosa, este libro les permite conocer múltiples facetas personales y literarias del escritor. De igual modo, la temática de los distintos relatos que aparecen en la obra nos aproxima a los temas que más le interesan y que desarrollará ampliamente en obras posteriores.

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