lunes, 31 de mayo de 2010

"BAJO LAS ROSAS, EL LIBRO"


Termina mayo y aún no hablé de poesía, siendo este mes proclive a dicho género.
La primavera despliega su abanico de pájaros y flores. El Sol nos visita temprano y luce, rezongón, hasta muy tarde.
Todo esto y mucho más, lo expresan los poetas de manera admirable.
Aunque, no sé por qué, recuerdo más poemas brumosos y otoñales que radiantes de luz.

Quizá leí, o me lo habré inventado, que el espacio que el lector prefiere labrar durante la lectura de una obra, no es el terreno que está entre lo escrito y el escritor, sino el que está entre lo escrito y él mismo. Ahí debe residir la explicación del placer por la bruma.

Siempre he dicho que no tengo un elenco de autores favoritos, pero sí que me gustan determinadas obras de diversos autores. La excepción en poesía es Antonio Machado. De él me gusta todo. Hasta me reconozco en el Retrato que inicia su libro Campos de Castilla. Luego elijo a Pablo Neruda, por aquello de “labrar el terreno”: Los versos del capitán, Veinte poemas de amor y una canción desesperada (amarga adolescencia). Después a varios cientos más: Rubén Darío (mi padre me hizo aprender muchos de sus poemas de memoria), Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Blas de Otero, Gabriel Celaya, León Felipe, Gloria Fuertes, Manuel Machado, Miguel Hernández, Gustavo Adolfo Bécquer, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Vicente Aleixandre, Carlos Marzal, y ahora, en su centenario, me he encontrado feliz con Luis Rosales.

De todos los poetas anteriores, y de bastantes más, que omito por razones de espacio, recuerdo algún poema; un verso, una pequeña estrofa, que me sirvió de apoyo, de consuelo o estímulo en un determinado momento de mi vida.

Y como estoy leyendo a Luis Rosales, aprovecho y celebro el centenario, dejando aquí, como breve homenaje, uno de sus poemas.
Con él termina mayo. Ésta es su voz:

SIEMPRE MAÑANA Y NUNCA MAÑANAMOS

Al día siguiente,
-hoy-
al llegar a mi casa –Altamirano, 34- era de noche,
y ¿quién te cuida?, dime; no llovía;
el cielo estaba limpio;
-“Buenas noches, don Luis” –dice el sereno,
y al mirar hacia arriba,
vi iluminadas, obradoras, radiantes, estelares,
las ventanas,
-sí, todas las ventanas-
Gracias, Señor, la casa está encendida.

martes, 25 de mayo de 2010

El tiempo envejece deprisa



Acabo de leer un libro de Antonio Tabucchi. Se trata de una colección de cuentos y su título es “El tiempo envejece deprisa”.
No es mi intención entrar en disquisiciones filosóficas acerca del tiempo y lo mucho que se le utiliza en Literatura. Tampoco pretendo analizar qué pretende decirnos con ese título el autor del libro; que, por otro lado, considero está muy bien escrito, aunque sigo prefiriendo Sostiene Pereira; pequeña obrita de Tabucchi, tan original y sorprendente, que nunca me canso de releerla.
Antes no me gustaban los libros de relatos cortos; me sabían a poco. La experiencia en la lectura me ha ayudado a entender la complicación que conlleva constreñir una historia en breves líneas; también a valorar a los que saben hacerlo con maestría.
Citaré algunas obras que me ayudaron a cambiar de opinión:
-Las armas secretas y otros relatos de Julio Cortazar. Aquí el autor juega con el orden de las palabras, manifiesta su preocupación por el tiempo y el espacio e introduce lo extraño, lo original y lo fantástico, al narrar, de manera realista, sucesos cotidianos.
-Bartleby, el escribiente y otros cuentos de Herman Melville. Auténtico conjunto de interrogantes metafísicos, que demuestran un profundo conocimiento del ser humano. Por ejemplo, Bartleby es la persona que se consume en el aislamiento de su propia actitud. Se considera un precursor de Kafka.
-¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? de Raymond Carver. Relatos que presentan situaciones habituales, analizadas con “rayos x”, en las que todos los pormenores de la vida adquieren una relevancia sagrada. Exponente del realismo sucio, narra hechos ordinarios con total precisión.

sábado, 15 de mayo de 2010

AFRONTAR UN CONFLICTO

Existen diversas maneras de afrontar un conflicto. El viernes analicé con mis alumnos dos de ellas. La primera, enfrentarse al problema, extrayendo siempre de él algo que nos permita ser mejores personas. La segunda, no enfrentarse: cargarlo sobre los demás, buscar cualquier clase de evasión externa, suicidarse, etc.
Los libros nos presentan actitudes de todos los tipos. Por ejemplo, en Los que vivimos de Ayn Rand, los protagonistas principales representan tres: enfrentamiento, evasión y suicidio.
Bella del Señor de Albert Cohen, Anna Karenina de León Tolstóy, Madame Bovary de Gustave Flaubert, son, simplificando enormemente, historias trágicas de seres que no supieron afrontar sus conflictos.
No obstante, también hay libros en los que el protagonista sale fortalecido de complicadas o terribles vivencias: Una historia de amor y oscuridad de Amos Oz, El hombre en busca de sentido de Víctor E. Frankl, Archipiélago Gulag de Alexsandr Solzhenitsyn, Kim de Ruyard Kipling, Casa desolada de Charles Dickens, Brooklyn Follies de Paul Auster, Balzac y la joven costurera china de Dai Sijie, etc. Narraciones muy diferentes entre sí, pero que tienen en común el triunfo de la persona sobre la adversidad y su crecimiento interior a costa de ella.
¿Qué es preciso poseer para reaccionar de una forma u otra? Aquí hay tantas respuestas como seres humanos. Respuestas que, por fortuna, podemos encontrar en los libros.
Recuerdo, junto a los anteriores, un relato que me ayudo en cierta época de mi vida. Se trata de Ligero de equipaje de Carlos G. Valles, especie de biografía del jesuita hindú Tony de Mello.
Sus ideas sobre la libertad, las relaciones humanas, los recuerdos, el modo de enfrentarse a la vida, de "vivir los conflictos", de adquirir fortaleza interior, me sirvieron y me sirven para modificar bastantes actitudes personales.

domingo, 9 de mayo de 2010

"LA BIBLIOTECA DE NOCHE"

Y se hizo de noche en la Biblioteca.
Milagros del Corral, directora de la Biblioteca Nacional, dimite de un cargo que, por amor a los libros y a la cultura en general, había aceptado estando jubilada. Un cargo que ha desempeñado durante dos años y que le ha permitido reorganizarla de arriba abajo: inventariando y digitalizando los fondos, impulsando multitud de proyectos culturales, abriéndola a las redes sociales, etc.
Ahora, cuando están en marcha los actos del Tercer Centenario de la Biblioteca Nacional de España, que han de celebrarse el año próximo, el poder, siempre el poder, rebaja el rango de la institución. Con la excusa de que es preciso ahorrar unos miles de euros, deja de ser una Dirección General. Así pierde autonomía y pasa a depender del Ministerio correspondiente.
Milagros del Corral dimite de su cargo por lo mismo que lo aceptó antes: por amor a los libros y a la cultura.
Cesar Antonio Molina no entiende el proceder del Gobierno: “Me parece un inmenso error lo que ha sucedido. Es una cuestión simbólica. ¿Por qué se tiene que degradar a la Biblioteca Nacional, que es la madre de todas las bibliotecas españolas e hispanoamericanas, la madre de 500 millones de personas que hablan español y nos representa a todos”.
En fin...
La biblioteca de noche de Alberto Manguel, es un amplio y documentado ensayo sobre los distintos aspectos que, según el escritor, merecen estudiarse relacionándolos con una biblioteca.
Alberto Manguel parte de la construcción de su biblioteca particular, presentando a continuación las bibliotecas más famosas de la historia: Alejandría, Córdoba, Bagdad..., mediante capítulos que titula, por ejemplo, “La biblioteca como isla”, “Como sombra”, “Como supervivencia”, “Como olvido”, etc.
El ensayo no sólo sirve al autor para describirnos estas bibliotecas y las circunstancias que las hicieron posible, sino también para hablarnos de los hombres que participaron en su creación: arquitectos, escritores, políticos, etc.

lunes, 3 de mayo de 2010

A LA SOMBRA DE SÉNDER


Hace bastante tiempo, mi amigo Manolo me prestó el libro La tesis de Nancy, publicado por Ramón J. Sénder en 1962, y que tiene como protagonista a una joven universitaria norteamericana, Nancy, que viene a España, Andalucía en concreto, para realizar su tesis doctoral sobre el mundo de los gitanos.

El contacto con dicho mundo, las costumbres, el lenguaje peculiar que utilizan, la traducción literal que la joven hace de cada palabra, los equívocos, las situaciones absurdas que relata el autor, etc., me divirtieron enormemente al principio de la lectura.

Sin embargo, conforme avanzaba en las páginas, la diversión iba desapareciendo. Al final entendí hasta qué punto Sénder critica en esta obra una determinada manera de ser y de vivir. Su visión es amarga y desesperanzada. No hay nada de jocoso en ella.

Es lo que me sucede cuando intento, como me prometí a mí misma meses atrás, contar, a modo de despedida, lo que sucede en las distintas clases.

Quizá, en el momento de comprometerme, pensaba que la situación se modificaría con el tiempo. Que el desastre de notas, haría reaccionar a los alumnos y a sus padres. Me equivoqué del todo, vamos a peor; y eso no tiene ninguna gracia.

Es la primera vez, en mi larga vida laboral, que en un curso de veintidós alumnos, apruebo a cinco y no me hago ilusiones de que este número aumente en la evaluación próxima.

Una de las medidas que propone el Sr. Gabilondo, Ministro de Educación por más señas, es reducir el número de materias en el primer ciclo de ESO. Que comience la reducción en Primaria o su medida no servirá de nada. Habla también de modificar 4º de ESO, orientando a unos alumnos hacia Formación Profesional y otros hacia Bachillerato. Tampoco servirá de nada. En 1º de Secundaria, la mayoría de los alumnos saben ya lo que desean hacer.

Dicen que rectificar es de sabios. Ofertemos tres opciones, a partir de 2º de ESO: Formación Profesional, Bachillerato y una mezcla de materias instrumentales y profesionales (siempre en número reducido) para aquellos alumnos que están en clase a la fuerza y no han cumplido dieciséis años.

Por supuesto, habrá también que revisar los programas. En Geografía e Historia de 1º y 2º de Secundaria hay tal cantidad de contenidos, que para que un alumno los dominase todos, se tendría que dedicar exclusivamente a esta asignatura (y son catorce).