domingo, 31 de enero de 2010

Ha muerto J. D. Salinger

El miércoles murió J. D. Salinger en su casa de New Hampshire (nordeste de EEUU). Dicen que de su libro "El guardián entre el centeno" se han vendido 70 millones de ejemplares. Uno de esos ejemplares era mío, pero no lo encuentro. Lo buscaba para saber la fecha en que leí por primera vez a este autor. Sé que hace bastante tiempo y que pensé que escribía bien. Sin embargo, la obra en sí no me pareció especialmente interesante, no me aportó nada.
Ahora, ante los elogios que se hacen en la prensa de ese libro, me planteo la duda de si lo leí demasiado deprisa; o de que las excentricidades del autor, defendiendo con uñas y dientes el anonimato, elevaron al máximo su valía, que puede no ser tanta.
En ocasiones, hemos hablado en grupo de la relación que existe entre la vida de un autor y sus obras. La conclusión general ha sido que la obra debe valorarse al margen del autor. Simpatías políticas, acciones o elecciones, no deben influir en nuestros juicios. ¿Es eso lo que ocurre? ¿Somos siempre objetivos? Diría que no siempre y que también depende del momento. Hay ejemplos para todos los gustos que omito por decoro.
Se comenta que Salinger guardaba obras sin publicar que pronto verán la luz. Quizá entonces podamos separar, de manera objetiva, la calidad del morbo.

domingo, 24 de enero de 2010

MI PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA

¿Tiene el gusto por la lectura un origen genético? No acabo de entender por qué algunos que han vivido rodeados de libros no sienten esta afición. En cambio, otros, cuyas circunstancias les hicieron crecer alejados de la literatura, son de adultos apasionados lectores.
Nunca se me ocurrió preguntar a mi padre cómo y dónde se acostumbró a leer y por qué amaba tanto la poesía; amor que supo trasmitirme desde niña y que siempre agradecí, aunque ahora ya no pueda explicarme la génesis de ambas aficiones.
Creo que, además del entorno familiar y social, existe una predisposición en las personas que conduce a los libros. Sensibilidad extrema, soledad, búsqueda de respuestas, necesidad de explorar otros mundos, ansias de conocer, de compartir...
En el principio, puede afirmarse de manera objetiva que yo empecé a leer porque mi padre leía; y que, una vez el camino iniciado, la costumbre siguió. Aún así, pudo haberse perdido, de no darse la predisposición de la que he hablado antes, que me condujo a devorar cientos de obras de variado pelaje durante muchos años.
La voz que comparte blog y reflexiones habla del nacimiento del castellano y de obras literarias de abolengo. La primera obra de envergadura que leí fueron las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer; tenía doce años. Antes había leído desde los relatos de Hazañas Bélicas, del Jabato y del Capitán Trueno, hasta La Codorniz, los cuentos de Calleja, las novelas de Marcial Lafuente Estefanía y las fábulas, poemas e historias morales con las que nos orientaban en la escuela.
Las Leyendas pertenecen a mi época del Bachillerato, y otras miles de historias, sobre todo novelas. Era cliente asidua de la biblioteca Francisco Villaespesa de Almería. De entonces viene el verbo “devorar”; que conduce a la duda de si hubiese resultado más valioso, para mi formación como lectora, mantener un contacto reflexivo y pausado con los libros.
Lo que sí conseguí, ya en la carrera de magisterio, fue el primer puesto en velocidad y comprensión de cualquier texto escrito. Podríamos decir que es un consuelo.

jueves, 21 de enero de 2010

Primeras palabras


En el monasterio de San Millán de la Cogolla se escribieron, hace mil años, las primeras palabras en lengua castellana, y que por avatares de la historia, entre las que se hablan en España es la que más se ha extendido y en la que se han expresado grandes poetas y renombrados escritores.

Por eso, para no olvidar el momento histórico en que nos dejaron su huella y que tantas veces se adivina con sólo leer unos versos, recordaré cronológicamente, comenzando por el siglo X en que se descubrió una pequeña oración que daba constancia de la lengua que se hablaba por aquel entonces; con dialectismos, claro está, y de una marcada influencia francesa, pero al fin y al cabo esa lengua romance que hoy llamamos "español", nos situamos en el siglo XIII, en que Gonzalo de Berceo escribe "Los Milagros de Ntra. Señora", y de cuyos versos presento una muestra a continuación:



La verdura del prado, la olor de las flores,
las sombras de los árboles de temprados sabores
refrescaronme todo e perdí los sudores.
podria vevir el omne con aquellos olores.

Nunca trobé en sieglo logar tan deleitoso,
nin sombra tan temprada, nin olor tan sabroso,
descargué mi ropiella por iaçer mas viçioso,
poseme a la sombra de un arbor fermoso.


(Prólogo. Milagros de Ntra. Señora)


Sería genial que estudiando la lengua del pasado, la empleemos bien en el presente y la perfeccionemos en el futuro.

Un cariñoso saludo a todos los que nos quieran seguir.

lunes, 18 de enero de 2010

LECTURAS A DOS VOCES - INTENCIONES

VOZ PRIMERA

Apoyarse en personas de prestigio para defender las propias convicciones, es un recurso bastante manido, pero muy útil si te adentras en campos tan vastos y complejos como es el mundo de la literatura.
Así que yo, con un pie en el umbral de dicho mundo, me apoyo en Jean-Paul Sartre y en cómo respondió en 1948 a la pregunta ¿qué es la literatura?
De su respuesta se desprenden dos ideas principales: que la literatura no sólo produce entes, sino que también produce una escritura que es a la vez ente y significación; y que la literatura lo será únicamente en el caso de que alguien la lea.
Creo que en esas definiciones se encierra todo lo que pretende transmitir este blog: el significado de una determinada obra literaria, con su autor, época y características correspondientes, para las voces que aquí se expresan; y la constancia de que esa obra ha sido leída.
Volvamos a las definiciones de Sastre. Si nos centramos en el término “ente, cosa, objeto”, resulta imprescindible analizar la forma. Al comenzar a leer, mi atención recae en la ortografía, la sintaxis, el vocabulario, etc.
Si todo lo anterior me complace, de inmediato, paso al significado. Y aquí se produce otra bifurcación, o muchas, porque entramos en el terreno de los sentimientos y de las experiencias personales.
Aunque hay quien defiende que ni experiencias ni sentimientos pueden influir a la hora de opinar sobre una determinada obra literaria, que debemos ceñirnos a la forma, de manera objetiva, aséptica, dejando a un lado sentimentalismos, aún estoy impresionada tras la lectura de una obra que ya me impresionó cuando la leí por primera vez hace muchos años. Se trata de “Los que vivimos” de Ayn Rand. Dejaré para otra ocasión el comentario objetivo.

VOZ SEGUNDA

Literatura es… belleza; belleza en la forma, belleza en la intención.
Es buscar la manera más hermosa de transmitir ideas, historias, sentimientos y deseos.
El juego de palabras que en un momento dado pierde forma y te transporta al núcleo de la acción, al eje del paisaje o al lugar existente sólo en la imaginación.

Comentaremos libros, elegiremos títulos; así, a dos voces, a múltiples voces entre las que se encuentra la tuya, porque a los demás nos interesa, porque a todos nos reclama la cultura. La Literatura es un buen camino para llegar a ella.