miércoles, 8 de septiembre de 2010

DOS LIBROS MUY DISTINTOS


Dos libros muy distintos para empezar septiembre:
Los jardines de luz, publicado en 1991 por el escritor libanés Amín Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010.

Criadas y Señoras, de la escritora norteamericana Kathryn Stockett; se publicó en el año 2009 y va ya por la 5ª edición.

Amín Maalouf nos cuenta en Los jardines de luz la vida de Mani, que nació en Mesopotamia en el siglo II y predicó, viajando por gran parte de Asia, una nueva doctrina (maniqueísmo) en la que pretendía que convergiesen lo mejor de las religiones de su tiempo. Una doctrina basada en el respeto, la generosidad, el pacifismo a ultranza, la negación del “yo”, la humildad, la meditación, la unión con la Naturaleza, la búsqueda de la belleza y de la luz.
Lo considero un libro interesante, porque siempre entendí el “maniqueísmo” como algo negativo, cuando dicha palabra o sus derivados se aplicaban a personas o a sucesos actuales. Maniqueo como sinónimo de radical que polariza sus opiniones, de tal modo, que para él lo que no es blanco es negro, sin matices ni alternativas.
Amín Maalouf, al hablarme de Mani, además de permitirme viajar en el tiempo y reencontrarme con los persas, los romanos o los egipcios, con sus costumbres, vicios y virtudes, me ha enseñado lo que el maniqueísmo fue en realidad y hasta qué punto hemos desvirtuado esa palabra.

En Criadas y Señoras se presenta en toda su crudeza la discriminación a causa del color de la piel que sufrieron, sobre todo en el sur de Estados Unidos, las personas de raza negra, una vez abolida la esclavitud. Son los años de la Marcha sobre Washington de Martín Luther King y del asesinato en Dallas del Presidente Kennedy.
A través de las historias personales que relatan de forma alternativa dos mujeres negras y una blanca, podemos sumergirnos en el ambiente cerrado y opresivo de una pequeña ciudad de provincias, Jackson en Misisipi, con sus rígidas normas sociales, hipocresías varias, y diferencias entre los ciudadanos. Por supuesto, los negros ocupan el último lugar en la escala establecida por unas gentes que viven sólo de las apariencias.
La estructura de la obra resulta original y se lee con facilidad y agrado.
Es un ilustrativo documento sobre situaciones que, según las noticias que aparecen de vez en cuando en la prensa, los estadounidenses aún no han superado en ciertas zonas de su extenso país.

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