viernes, 2 de julio de 2010

SISTEMAS

Acabo de leer un extraordinario libro de relatos cortos. Se trata de Pájaros de América, de la escritora norteamericana Lorrie Moore.
Considero que es un libro extraordinario, por la elección de los temas tratados y por la forma en que se presentan al lector.

Alguien ha comparado a Lorrie Moore con Raimond Carver. Creo que la semejanza fundamental entre ambos autores es que los dos son norteamericanos y escriben relatos cortos, extraídos de la vida cotidiana.
La diferencia estriba en que, mientras Carver nos presenta el lado más oscuro de lo cotidiano en toda su crudeza, sin adornos lingüísticos y sin esperanzas de ninguna clase; en los relatos de Lorrie Moore, el lenguaje está embellecido con imágenes, metáforas y poéticas reflexiones. Además, la esperanza pervive; disfrazada, escondida, trémula, agonizante... Todos los adjetivos que queramos poner, pero pervive.

Cada uno de los protagonistas de sus historias intenta construir un sistema de vida personal, que le aporte, aunque sólo sea, un ramalazo breve de placer, un destello de luz en el oscuro túnel de la supervivencia.

No me refiero sólo a un placer físico, sino también psíquico, quizá espiritual; pero, y ésta es otra característica de la escritora, analizado hasta la saciedad por el intelecto, que hierve en un viaje, mejor en una huida, hacia atrás y hacia delante. Hacia lo que fue, lo que es, lo que será o lo que desearíamos que fuera.
Los personajes reflexionan sin tregua alguna sobre sus existencias. Cada gesto, acontecimiento, sentir, es diseccionado de forma exhaustiva; de tal modo, que es imposible encontrar la paz de la que hablan los libros de autoayuda, que pretenden enseñarnos a vivir el ahora (El poder del ahora de Eckhart Tolle), o la técnicas de meditación destinadas a vaciar la mente.

Después de Pájaros de América, Lorrie Moore ha escrito otros libros. Manolo me prestó el último publicado en España: Al final de la escalera. En él se reconoce la voz de la escritora, por la forma en que escribe. Sin embargo, opino que fracasa en el intento de prolongar la historia que nos cuenta.

En un relato corto, puede quedar abierto el desenlace. La libertad, intrínseca a los seres humanos, nos permite trazar nuestros particulares sistemas y afrontar desde ellos la existencia.
No sucede lo mismo al alargar la trama. En este caso, la exposición, el nudo y el desenlace de la historia son elementos muy importantes para considerarla perfecta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario