lunes, 28 de junio de 2010

"UNA MUJER FRENTE A LOS SEÑORES DE LA GUERRA"



La diputada afgana Malalai Joya ha venido a España a recoger el premio a la mejor labor humanitaria, que otorga una conocida revista. Al mismo tiempo, aprovechó la estancia para presentar sus memorias, contenidas en el libro “Una mujer frente a los señores de la guerra”.

Malalai Joya fue expulsada del Parlamento afgano hace cuatro años. Desde su puesto de parlamentaria, denunciaba las continuas injusticias que se producen en el país, por parte de los que mandan desde dentro, políticos y militares afganos, y desde fuera, políticos y militares extranjeros.

Esta frágil y joven mujer, tiene 32 años, se presentó a recoger el premio ataviada con una camiseta en la que se leía “No a la OTAN”, sin importarle que al acto asistieran Ministras y Presidentas de Comunidad. Sus convicciones, lo que ella defiende, jugándose todos los días la vida (ha sobrevivido a cuatro atentados), están por encima de cargos, honores y prebendas.

Acusa de crímenes contra la Humanidad a la mayoría de los miembros del Parlamento, muchos de ellos señores de la guerra y narcotraficantes, además de criminales. Acusa a EEUU de emplear en gastos militares cien millones de dólares diarios, mientras que dedica a reconstruir la nación sólo siete millones. Considera que su país no es más que el tablero de ajedrez en el que juegan las grandes potencias mundiales, con el único objetivo de ejercer un control sobre la zona.
En ese juego, la población civil siempre ha sido la gran sacrificada: el 70% vive con menos de dos dólares diarios, la mayoría de los hombres y el 80% de las mujeres son analfabetos; más de un millón de personas, el doble de la media mundial, están enganchados al opio (en Afganistán se produce el 97% del opio del mundo); y, además de opio, su empobrecido suelo contiene el mayor número de minas antipersonas del planeta.

A pesar de estos abrumadores datos, Malalai Joya no pierde la esperanza. Parte de una realidad terrible, pero sueña con un futuro muy distinto, porque “Ningún gobierno, en especial si es cruel, puede permanecer en el poder eternamente. Podemos cambiar el destino, si nos lo proponemos. Sólo depende de dar el máximo en esa particular guerra que hemos decidido luchar”.

He leído dos novelas centradas en Afganistán: La casa de los sentidos del escritor paquistaní Nadeem Aslan y Cometas en el cielo del también escritor, pero esta vez afgano, Khaled Hosseini. Son obras distintas: terrible y descarnada la primera, sentimental y entrañable la segunda. En ambas, con gran lirismo, los autores nos muestran un país desgarrado por la violencia de uno y otro signo, una sociedad rota y unos seres a los que el destino, ése en el que no cree Malalai Joya, en forma de soviéticos, americanos, talibanes y señores de la guerra, golpea con extrema dureza.

El libro de hoy no es una novela, sino el testimonio de una mujer valiente que, como tantas en todas partes, casi siempre desde el anonimato, contribuyen a cambiar el mundo.

3 comentarios:

  1. Interesante el tema. Me quedo con el último parrafo, si me permites,"... el testimonio de una mujer valiente que, (...), contribuye(n) a cambiar el mundo."

    ¿Y si dejásemos a las mujeres, madres, esposas e hijas, conquistar a este mundo tan machista?. Perdón, estoy hablando de ciencia-ficción y este no es el caso.
    Manel

    ResponderEliminar
  2. Hay muchas person@s que en sus quehaceres diarios,intentan que no se cometan injusticias. Diariamente cuantos "señores de la guerra" nos rodean?
    Cuantas person@s conocemos de nuestro entorno que luchan por asegurar un futuro para sus hij@s, no sólo económico, sino inculcarles hábitos de consumo responsable, valores como el respeto a las opiniones,ideología, cultura, creencias distintas,la tolerancia,la ecuanimidad.
    Por qué no reflexionamos sobre que somos padr@s, educador@s..., adultos, los responsables y malos ejemplos para que alberguen en su alma odio, revanchismo,sed de venganza.
    Tristemente, No somos los adultos ejemplos, ni capaces de enseñarles para que pongan en práctica la asertividad, que aprendan a escuchar y luego tomar decisiones.
    VIP

    ResponderEliminar
  3. No estoy de acuerdo con el comentario de Manel porque no me gusta el verbo "conquistar". Prefiero "participar", "colaborar"... para construir entre todos (hombres y mujeres) un mundo de ciudadanos libres e iguales.
    Me temo que esto sí que puede llamarse "ciencia Ficción".

    En cuanto al comentario de VIP, es cierto que muchas personas trabajan para evitar las injusticias. También es cierto que nos rodean demasiados "señores de la guerra" en la política, la economía, los medios de comunicación y otras instituciones que debieran ser ejemplares.
    Así que los seres corrientes, entre los que me cuento, podemos intentar ser, emulando a Antonio Machado,buenos "en el buen sentido de la palabra. Eso supondra un mágnífico ejemplo para los que nos conviven con nosotros. Por algo se empieza.

    ResponderEliminar