domingo, 25 de junio de 2017

A CIELO ABIERTO

Tras la veraniega e intrascendente recomendación de la pasada semana, recupero la cordura literaria trayendo a Opticks un libro que también se lee con facilidad, pero que el “poso” que deja en el lector tiene la suficiente entidad para que la historia que se nos cuenta en él resulte inolvidable.
Se trata de A cielo abierto, ha obtenido el Premio Biblioteca Breve 2017 y lo ha escrito Antonio Iturbe.
Aunque conozco a bastantes autores que han obtenido el prestigioso Premio Biblioteca Breve, incluso algunos de ellos como Juan Bonilla y Clara Usón fueron entrevistados en Opticks, Antonio Iturbe era para mí hasta ahora un desconocido. Así que ha supuesto una grata sorpresa encontrar a un autor humanista que destaca en su libro las cualidades de personas con altos ideales, quizá utópicas, ¡bendita utopía!, pero que logran elevarte sobre el nivel de ramplonería y egoísmo que prevalece en estos tiempos.
A cielo abierto es una obra de 624 páginas que se lee en un soplo porque está escrita de tal forma que mantiene el interés del lector de principio a fin. Trata sobre todo de tres hombres: Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Antoine de Saint-Exupéry que contribuyeron de manera notable al desarrollo de la aviación en la Francia de los años 20 y cuyas vidas  presenta Antonio Iturbe en capítulos alternativos.
Los tres fueron los mejores pilotos en Latécoère, después Compañía General Aeropostale, más tarde Air France, y abrieron las primeras rutas para llevar el correo de Europa hacia África y posteriormente a Sudamérica.
Al coincidir en la misma Compañía y compartir pericia, genialidad y entusiasmo, se hicieron amigos, mantuvieron el contacto y se apoyaron en todo momento, a pesar de que sus caracteres eran muy diferentes. En esta cuestión A cielo abierto es una novela psicológica, ya que profundiza en la personalidad de cada personaje y los hace cercanos sin ocultar sus luces y sus sombras.
A cielo abierto es también una novela de aventuras. Era lógico dadas las características de los protagonistas principales y el trabajo que han de realizar. Los Andes se convierten en una trampa mortal para Mermoz y para Guillaumet en dos ocasiones distintas. Una trampa que ambos consiguen esquivar, soportando las muchas penalidades que esa inmensa cordillera les provoca a base de tesón, creatividad y fe en el proyecto del que forman parte.
Algo parecido sucede con el desierto del Sahara en el caso de Sain-Exupéry. El esfuerzo continuado para cumplir con los objetivos que ellos mismos se fijan, unidos a los que les plantea su jefe, Didier Daurat, otro personaje memorable, se convierte en el argumento principal de la novela que Saint-Exupéry escribió en 1933 y que tituló Tierra de hombres.
Novela psicológica, novela de aventuras y novela de amor. De nuevo aquí la personalidad de los tres pilotos determina sus relaciones amorosas. Saint-Exupéry es un romántico sentimental que necesita sentirse querido y busca en la mujer el ideal que ha forjado. Mermoz es insaciable, desmesurado en todo, desde los afectos hasta la vivencia de su vocación de volar en libertad más lejos, cada vez más lejos. Guillaumet parece ser el más sensato de los tres, lo que le lleva a ser también el más estable en el momento que conoce a la persona adecuada para compartir su azarosa existencia.
Mermoz, Guillaumet y Saint-Exupéry, tres héroes que al igual que otros muchos que han pasado a la historia porque lograron hacer realidad un sueño, murieron jóvenes realizando el trabajo que amaban. Mermoz a los 35 años, al desaparecer su avión en 1936 mientras llevaba el correo de Europa hacia Sudamérica. Guillaumet a los 39, cuando en 1940 el avión que pilotaba fue atacado por un caza italiano y derribado sobre el Mediterráneo. Saint-Exupéry a los 44, derribado en vuelo por un caza alemán en la isla de Riou en 1944.
Antonio Iturbe ha plasmado de forma admirable en A cielo abierto la vida de estos tres pioneros. Lo ha hecho relatando a la vez la historia de la aviación comercial en los albores del siglo XX. Pero no se ha fijado sólo en la gran epopeya que supuso, sino que ha ido mostrando por medio de pequeños sucesos y anécdotas la faceta humanista de los personajes; lo que a mí parecer da una idea clara de los valores e intereses del autor.

miércoles, 14 de junio de 2017

EL COLOR DE LOS SUEÑOS

Como faltan pocos días para el verano, voy a empezar a recomendar libros de fácil lectura y con un argumento que atrape desde el principio el interés del lector. Aunque en el caso del libro que hoy traigo a Opticks, y temiendo no ser todo lo políticamente correcta que debiera, creo que logrará atrapar más bien el interés del público femenino. Público que, por otra parte y según la reciente Feria del Libro de Madrid, supera con creces al masculino en hábitos lectores.
Sin más preámbulos, paso a hablar sobre el libro elegido. Se trata de El color de los sueños y lo ha escrito la norteamericana Ruta Sepetys, que en la contraportada nos dicen logró hacerse famosa al publicar su primera novela titulada Entre tonos de gris, para la que se inspiró en la historia de su padre, un inmigrante lituano cuya familia fue víctima del genocidio estalinista.
El color de los sueños tiene poco que ver con genocidios ni con otra clase de tragedias que angustien a los lectores. Aquí se trata de una historia amable con algo de intriga, mucha acción y bastante amor que se desarrolla sobre todo en una librería y un burdel en la Nueva Orleans de los años cincuenta.
La protagonista principal y narradora del relato es Josie, una niña de 10 años que llega con su madre prostituta al burdel en el Barrio Francés de Nueva Orleans. Allí es acogida por la dueña, Willie, y protegida por el resto de los empleados, mientras su madre pasa de ella y se dedica a la práctica de su profesión.
Pronto Josie, que no desea seguir el camino materno, encuentra trabajo en una librería cercana al burdel, alojándose en la trastienda de la misma con el beneplácito de Charlie, el librero, y de su hijo Patrick del que se hace amiga y con el que, al enfermar Charlie, lleva adelante la librería.
En el capítulo cuatro visita la librería un caballero alto y guapo que resulta ser arquitecto. A Josie le produce una grata impresión. Hablan de libros y ella se fija en su reloj de alto precio. Al marcharse, le permite pagar con un cheque en contra del criterio habitual. El reloj y el cheque desempeñarán un importante papel en la narración.
En las 347 páginas que forman El color de los sueños de Ruta Sepetys encontramos gásteres, policías y gentes de lo más variopinto que llenaran de dificultades el camino de Josie o le ayudarán a convertir en realidad sus deseos, que consisten en alejarse de los turbios ambientes en que vive, ir a la universidad y hacer realidad sus sueños.

jueves, 1 de junio de 2017

LA MUERTE ES UNA VIEJA HISTORIA

Hernán Rivera Letelier es un escritor chileno autor de numerosas e importantes obras, como por ejemplo El arte de la resurrección con la que obtuvo el año 2010 el Premio Alfaguara de novela.
Pese  su importancia, y al igual que me sucede con otros muchos autores, yo no había leído nada de él hasta que me regalaron el libro que hoy traigo a Opticks; se titula La muerte es una vieja historia y pertenece al género policiaco.
Tras relatar el caso que más tarde será investigado, Hernán Rivera Letelier presenta al investigador de este modo: La mañana del viernes amaneció baldeada de sol. Octubre recién comenzaba y estos días eran como carteles publicitarios anunciando anticipadamente un verano de fuego. El Tira Gutiérrez llegó temprano a su oficina. John y Yoko aún no aparecían. John y Yoko son dos jotes, especie de buitres sudamericanos, a los que el investigador alimenta y llama con esos nombres.
Junto al Tira Gutiérrez que, tras desempeñar los más variados oficios, ha conseguido el título de investigador en unos cursos por correspondencia, está su ayudante, la hermana Tegualda, que entró en la oficina como estudiante en protesta arrancando del guanaco.
La hermana Tegualda es una monja evangélica a la que el Tira Gutiérrez le ofreció trabajar porque la muchacha necesitaba un trabajo…, porque vio que era lista e inteligente, y tenía la sagacidad de un animal de fábula… y porque pese a sus ásperas polleras largas, el cuello abotonado y una severa moña evangélica apercollada con elásticos negros, las redondeces de su cuerpo joven se dibujaban deliciosamente en la tela de sus vestidos color carmelita.
Esta inusual pareja de investigadores ha de averiguar quién es el autor de una serie de asaltos y violaciones a mujeres que se producen en el cementerio de Antofagasta.
He copiado literalmente algunas líneas de la novela para demostrar el perfecto uso del lenguaje que posee Rivera Letelier y la riqueza que supone la utilización de palabras habituales en su país de origen que a mí siempre me agrada escuchar o leer.
Aunque creo que la originalidad de La muerte es una vieja historia radica sobre todo en la pareja de protagonistas: el Tira Gutiérrez, antiguo minero, al igual que el autor, abandonado por su mujer (eres tan inteligente que no sirves para nada, le dijo), aficionado a las rancheras, bastante descreído y un tanto secundario en sus reacciones; complementándose con la hermana Tegualda, decidida y armada con un Nuevo Testamento y una referencia religiosa o un versículo de la Biblia que oponer a las opiniones sarcásticas del detective, también son reseñables, tanto la descripción que el autor hace de los ambientes en los que se desarrolla la historia: el cementerio, un cabaret, barrios marginales… como los hechos en sí que, en un principio, parecen obra de un ser de ultratumba.
En resumen, La muerte es una vieja historia, obra del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, es una novela policiaca escrita con agilidad y maestría que en sus 192 páginas encierra humor, misterio, denuncia social y originales reflexiones sobre la naturaleza humana.

                                              

jueves, 25 de mayo de 2017

LAS SULTANAS OLVIDADAS

Las sultanas olvidadas es el segundo libro que leo de Fatema Mernissi. El primero fue Sueños en el umbral, memorias de una niña del harén ya reseñado en Opticks.
En Las sultanas olvidadas Fatema Mernissi, tras realizar una exhaustiva y bien documentada investigación que comprobamos, por ejemplo, en los abundantes y detallados “pies de página”, nos habla de las mujeres que en los primeros quince siglos de islamismo, a partir del año I de la Hégira (622 d.C.) estuvieron al frente de países o territorios musulmanes, cometido que se justifica y puede comprobarse gracias a las dos prerrogativas propias de dichos dirigentes: acuñar moneda con su nombre y presidir la oración del viernes en la mezquita.
La autora marroquí, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003, explica, con la ironía que la caracteriza, que se le ocurrió esta investigación tras ser elegida Benazir Bhuto primera ministra de Pakistán, cuando otros políticos, lógicamente hombres, pusieron el grito en el cielo horrorizados porque, según ellos, nunca una mujer había gobernado un estado musulmán.
Fue entonces cuando decidió ocuparse de la fruslería que supone investigar una clase de mujeres que quizá jamás existieron, jugar a detectives, ya que como buena y obediente musulmana sabe que sólo puede ocuparse de lo que le concierne, es decir, de fruslerías.
Fatema Mernissi inicia sus tareas detectivescas, ante la total ausencia de referencias a esas mujeres en documentos más o menos actuales, que está claro han sido condenadas al olvido, en las bibliotecas mejor provistas de libros antiguos.
Poco a poco, adentrándose en el contenido de páginas amarillentas por el tiempo, va encontrando los nombres de mujeres que en la sociedad musulmana mandaron y mucho: las malikas  Arwa y Alam al Hurra, las sultanas Radiyya y Shajarat al durr, la jatun Turkan o, más modestamente, Taj al Alam (Corona del Universo) y Nur al Alam (Luz del Universo), entre otras, algunas de ellas esclavas, que solas, al lado de sus maridos, o como regentes mientras los hijos eran pequeños, dirigieron los destinos de sus pueblos en Asia, África o Europa (al-Ándalus) en el campo de batalla, la economía y la política, siendo respetadas y valoradas por su forma de ser y gobernar, aunque pocas muriesen de muerte natural, como le sucedería el  año 2007 a Benazir Bhuto, y algunas gobernasen sólo unos meses
Fatema Mernissi se pregunta en Las sultanas olvidadas por qué en esos lejanos tiempos las mujeres pudieron alcanzar tal alto rango político y ahora prácticamente se les excluye. En el libro busca razones, remontándose al nacimiento del Islam cuando Mahoma, creador de la primera mezquita, dirigía en ella la oración del viernes a la que asistían juntos hombres y mujeres.
Después, conforme el Islam va extendiéndose por amplios territorios del planeta durante los califatos omeya y abasida, nos habla de los pueblos que los habitan: mongoles, mamelucos, yemeníes…, su relación con la nueva doctrina y la importancia de las mujeres, que se mostraban a sus gobernados desprovistas de los actuales velos, en el control de algunos de esos territorios, bien por su belleza, su inteligencia, su valor o sus dotes diplomáticas.
Fatema Mernissi pone de manifiesto en su libro las diferencias de todo tipo que existen entre suníes, adheridos a las prácticas habituales del profeta, recogidas en la sunna y partidarios de que la autoridad religiosa la hereden los compañeros de Mahoma (sahaba) y los chiíes, cuyo nombre etimológico proviene de Chiat Ali, “el partido de Ali”, primo y yerno del profeta, al ser hijo de su tío Abu Talib y casarse con su hija Fatima, que pensaban que el califa que sucediera a Mahoma tenía que ser del Ahl al bayt, es decir, descendiente directo del profeta.
El enfrentamiento entre ambas corrientes viene de antiguo y siempre perjudicó al grupo que podemos considerar más débil, o sea, a las mujeres.
 

jueves, 18 de mayo de 2017

EL LIBRO DE JONÁS

Vuelvo de la biblioteca con El libro de Jonás, obra de un autor del que no había leído nada todavía, a pesar de saber que ha recibido varios premios, entre ellos el Azorín de novela por Hotel Paradiso en el 2014, se trata de Ramón Pernas.
En la contraportada nos explican que El libro de Jonás es una narración delicadamente literaria y evocadora basada en las voces de sus protagonistas, desde su infancia en un pueblo gallego costero, Vilaponte, hasta el comienzo de su ancianidad…
El principal protagonista del relato es un profesor de universidad jubilado que regresa de vez en cuando a la localidad en la que nació y va rememorando sucesos de la lejana niñez.
Así conocemos la gran influencia que ejerció sobre él, y que se mantendrá hasta el final de la historia, Justo Pastor Blanco, también llamado Jonás, que perdió un ojo a los 9 años a consecuencia del golpe de una varilla de paraguas lanzada por otro niño mientras jugaban.
La pérdida de un ojo no supuso ningún drama para el pequeño, ya que el ojo restante poseyó desde esa fecha la facultad de ver el futuro, dando lugar así a que Justo Pastor se sintiese de sobra compensado.
Justo Pastor Blanco tenía tres hermanas: Áurea, Argentea y Cobre. En el pueblo vivía también un misterioso sastre ciego, Nicanor Corbelle, que contaba a los chavales historias de ahogados y desaparecidos, en las que la muerte desempeñaba un papel primordial.
Mientras el profesor rememora todo esto, en Vilaponte permanece sólo, soltera como él, Argentea, su amor de juventud. Ninguno de los dos conoce el paradero de Justo Pastor Blanco, que abandonó el pueblo cuando todos eran jóvenes. El profesor sabe que está vivo porque así se lo aseguró Humberto Rey, un marino que llegó a Vilaponte diez años atrás, abrió la  librería Nemo y se convirtió en su compañero de tertulias librescas.  
En el tercer capítulo es Argentea la que relata sus experiencias de adulta, que le conducen a casarse con el profesor en los umbrales de la vejez.
En el cuarto, la narración corre a cargo de Humberto Rey.
Tras ellos, retoma el relato el profesor tres capítulos más. En el octavo será la mujer, convertida por fin en su esposa, la que habla.
El desenlace de la historia lo dejará Ramón Pernas a la responsabilidad del profesor en los capítulos noveno y décimo.
Resulta complicado destacar lo que podría ser más positivo en  El libro de Jonás por la enorme cantidad de cuestiones que Ramón Pernas aborda en sus doscientas ochenta y seis páginas y que, a mi parecer, siempre a mi parecer, provocan tal dispersión en la mente del lector que cuesta ocuparse de una de ellas.
A pesar de las complicaciones apuntadas, centrándonos en la figura del profesor, creo que darían para un buen libro los recuerdos de la infancia, que el escritor asocia al lugar de origen utilizando un bello lenguaje y numerosas referencias literarias (La Isla del Tesoro, Moby Dick, El motín de la Bounty, La travesía del Snark,…).
Junto a esos recuerdos, son destacables las formas de tratar el amor de juventud transformado en maduro, el inesperado matrimonio al iniciarse la vejez con la consiguiente limitación del espacio privado, la consciencia de la fugacidad de la vida o los lamentos por la pérdida del vigor que requiere la nueva pareja.  
Pero luego están las hermanas de Justo Pasto Blanco cada una con su singular historia: Argentea y su sexualidad saciada, Aurea, casada con un guardia civil al que ETA asesina en el País Vasco, y Cobre, que ejerce la medicina en África como miembro de una organización internacional.
Está Humberto Rey, el oscuro pasado que deja entrever, la organización de la librería, sus amores…
Está el misterio de Justo Pastor Blanco y el porqué del sobrenombre de Jonás.
Y para acabarlo de arreglar, está la omnipresente figura del sastre ciego Nicanor Corbelle que Ramón Pernas recupera en la última parte de la historia, convirtiéndolo en el promotor de una asociación de diablos de la que no acabo de ver la finalidad y el encaje en la mayoría de los capítulos

miércoles, 10 de mayo de 2017

ENTRE CIELO Y TIERRA

De nuevo traigo a Opticks un libro que me han recomendado, aunque éste no lo había leído antes ni estaba enterada de que tiene continuación. Se trata de Entre cielo y tierra, primer título de una trilogía escrita por el autor islandés Jón Kalman Stefánsson. En la contraportada aparecen los restantes títulos de la trilogía, a saber, La tristeza de los ángeles y El corazón del hombre.
De la lejana Islandia conozco sólo a Arnaldur Indridason y su nóvela del género negro La mujer de verde. La obra de Jón Kalman Stefánsson resulta muy distinta, en ella no hay tramas policiacas ni asesinatos muertos y el paisaje sobresale como determinante: Las montañas se alzan imponentes sobre la vida, la muerte, y también sobre las casas apiñadas en la lengua de tierra.
Y junto a las montañas el mar que modeló con su furia de siglos los fiordos y de cuya riqueza la población se vale para sobrevivir, a pesar de que el trance de obtenerla suponga para muchos pasar a formar parte del marítimo reino de los ahogados: Las autoridades y los comerciantes quizá gobiernen nuestros míseros días, pero el mar y las montañas reinan sobre nuestras vidas.
Las vidas de unas personas que vivieron hace ya cien años y que Jón Kalman Stefánsson pretende rescatar del olvido utilizando las palabras: Nuestras palabras son como brigadas de salvamento, que nunca desisten en su cometido, rescatar sucesos del pasado y vidas extintas del agujero negro del olvido.
Al principal protagonista de Entre cielo y tierra Jón Kalman Stefánsson no le adjudica un nombre, nos lo presenta como el muchacho. De hecho, la trilogía se denomina así: Trilogía del muchacho.
El muchacho y su amigo Bárdur son pescadores y regresan a la vivienda del patrón de la barca en la que faenan para reunirse con los compañeros y salir a pescar bacalao. Vuelven desde Lugar, localidad en la que han comprado provisiones, periódicos y varios libros, entre ellos El paraíso perdido de John Milton. El viaje dura más de tres horas por senderos escarpados y peligrosos, en los que se reparten el espacio la nieve de las montañas y el fuego de los volcanes. Hablan de poesía, de los sueños, de todo los que nos mantiene despiertos. Bárdur piensa en la joven que ama. El muchacho en que quiere hacer algo en esta vida, aprender idiomas, leer mil libros, llegar hasta la esencia de las cosas…
La historia continúa y vamos conociendo nuevos personajes masculinos y femeninos, nunca de manera superficial; el autor muestra el interior de cada uno, sus deseos, sueños, frustraciones.
Junto a los vivos, los que han muerto ahogados pasean por las páginas de Entre ecielo y tierra en una especie de realismo mágico similar al que podemos hallar en Pedro Páramo de Juan Rulfo. El infierno es no saber si estamos vivos o muertos…, estar muerto y darte cuenta de que no prestaste atención a la vida mientras podías hacerlo.
Los poemas de John Milton, la belleza cruel de una naturaleza salvaje, la soledad y el aislamiento de unas personas que luchan por sobrevivir, los sueños de los que ansían otra clase de lucha, el enfrentamiento sin sentido con un destino aciago, la solidaridad, la muerte, la amistad, la esperanza. Esto y mucho más, expresado con palabras sentidas y un enorme lirismo, convierte al libro de Jón Kalman Stefánsson en una obra muy recomendable con la que disfrutarán todos los amantes de la mejor literatura.

jueves, 4 de mayo de 2017

UNA BENDICIÓN

Compruebo al principio del libro que hoy traigo a Opticks, Una bendición de Toni Morrison, que la primera edición en español se realizó el año 2009; fue precisamente ese año cuando mi amigo Manolo me lo prestó para que lo leyera.
Deduje lo anterior porque, al empezar a leer la citada obra, prestada de nuevo, el contenido y la manera de escribir no me eran ajenos. Así que busqué entre las fichas que guardo de los libros recomendados por Manolo y encontré la correspondiente a éste.
Aun así debo decir que ha sido grato volver a leerlo, aunque de entrada no lo recordase en absoluto. ¡Ah la memoria!
En ocasiones he afirmado que los libros que escogía mi inolvidable amigo eran siempre buenos, no demasiado fáciles de leer y generalmente pesimistas. Características todas que aparecen en Una bendición; junto a las cuales yo añado que los sentimientos descritos y la sensibilidad con la que se exponen son propios de una mujer de raza negra.
En la ficha que realicé el año 2009 resumo el contenido del libro explicando que se trata de “una historia de esclavitud a finales del siglo XVII en tierras de América del Norte, entonces colonia británica”.
El principal protagonista masculino es Jacob Vaark, un comerciante que hereda de un tío al que no conocía una considerable extensión de terreno y decide montar una granja en la que, poco a poco y por diversas razones, se reúnen cuatro mujeres. Junto a su esposa inglesa, Rebekka, que Jacob consiguió de unos padres para los que suponía una carga y que poseía las cualidades que demandaba “que no fuese beata, en edad fértil, obediente pero no servil, que supiera leer pero no fuese orgullosa, independiente pero que le cuidara”; tres sirvientas: la indígena Lina, única superviviente de una tribu autóctona, acogida durante un tiempo por un grupo de presbiterianos y comprada después por él; Dolor, mestiza de origen desconocido a la que abandonaron y Florens, esclava negra que de niña entregó su madre a Jacob como pago de una deuda que el dueño de ambas había contraído con el comerciante.
El título Una bendición tiene su origen en esa entrega, la madre ofrece a la hija a un hombre que cree podrá cuidarla, con el objetivo de que no comparta su misma suerte.
Aunque todos los personajes femeninos son importantes, Florens, sobresale sobre las demás  y es la única que habla en primera persona. El relato comienza cuando la joven, que ha cumplido ya dieciséis años y vive en la granja, al morir Jacob de viruela y enfermar su mujer, va a buscar al herrero que trabajó el hierro en la mansión que el señor quiso construir a imitación de los grandes propietarios que conocía. Dicho herrero, un hombre libre de raza negra, conoce remedios capaces de curar a Rebekka. El viaje de Florens en su busca, enamorada de él desde que realizó las rejas de la casa, es tanto físico, a través de territorios salvajes e inhóspitos, como espiritual, hacia el amor y la libertad.
El libro, lo he apuntado antes, no resulta fácil de leer, la historia avanza y retrocede en el tiempo; se insiste una vez y otra sobre las motivaciones de los personajes, las relaciones entre ellos, las circunstancias que mediatizan comportamientos, el enfrentamiento continuado a un medio hostil y la influencia que todo ello tiene sobre la evolución personal de cada uno de los individuos.
En general en Una bendición, cuyo contenido denso, profundo y de gran belleza impresiona y hace pensar, creo que Toni Morrison, Premio Nobel 1993 y Premio Pulitzer 1988, pretende destacar no sólo la esclavitud de la población negra, sino otras muchas esclavitudes, por ejemplo, las provocadas por la ambición, el egoísmo, la religión, la apariencia, etc. Esto también lo apunté en mi ficha de hace ocho años.